
Una investigación realizada con más de 100,000 participantes sugiere que ciertos conservantes alimentarios comunes podrían perjudicar la salud cardiovascular. Los científicos identificaron ocho aditivos específicos asociados con la hipertensión (presión arterial alta) y uno directamente vinculado con enfermedades del corazón. Al tratarse de un estudio observacional, los resultados muestran una relación clara pero no demuestran una causalidad directa.
Los resultados de un estudio reciente publicado en la prestigiosa revista European Heart Journal sugieren que el consumo de ciertos conservantes alimentarios cotidianos podría elevar la presión arterial y el riesgo cardiovascular. [1]
Debido a que el diseño de la investigación es de carácter observacional —lo que significa que otros factores del estilo de vida podrían influir en el vínculo—, los autores han solicitado que se realicen más investigaciones clínicas. Asimismo, hacen un llamado a organismos reguladores como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) para que revalúen los perfiles de riesgo de estos aditivos. [1]
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El auge de los conservantes en la dieta moderna
Con los alimentos ultraprocesados (AUP) bajo el escrutinio público constante, la comunidad científica vigila de cerca los efectos de los aditivos en el organismo. Los conservantes evitan que la comida se eche a perder y la protegen de patógenos, garantizando la seguridad alimentaria y extendiendo la vida útil de los productos comerciales. Como reflejo de su masificación, se estima que aproximadamente un tercio de los alimentos comprados en economías occidentales contienen al menos un conservante. [1]
Algunos conservantes se encuentran de forma natural en los alimentos frescos, como el ácido ascórbico (vitamina C) y el alfa-tocoferol (vitamina E). El consumo de estos compuestos dentro de alimentos enteros y naturales se asocia firmemente con una mejor salud cardiovascular. Sin embargo, las investigaciones iniciales sugieren que su impacto puede ser dañino cuando se aíslan y se consumen de manera artificial fuera de las matrices alimentarias biológicas. [1]
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Metodología: Datos del macroestudio NutriNet-Santé
El análisis utilizó datos de uno de los proyectos de nutrición más grandes del mundo: el estudio francés NutriNet-Santé, iniciado en 2009. Cuenta con más de 100,000 participantes que registran de forma periódica su información dietética, además de aportar muestras biológicas para evaluar factores como el microbioma intestinal. [1]
Recientemente, el equipo detrás de NutriNet-Santé demostró que la ingesta elevada de conservantes estaba asociada con una mayor incidencia de diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. En esta nueva etapa, el enfoque se centró en la hipertensión y las enfermedades del corazón. [1]
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Los conservantes más comunes detectados en la comida
El estudio analizó los hábitos de 112,395 personas (con una edad promedio de 42.8 años y una mayoría de perfiles femeninos) durante un seguimiento medio de 7.9 años. Se identificaron 58 conservantes diferentes, de los cuales los 10 más consumidos fueron: [1]
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- Ácido cítrico: Consumido por el 91.3% de las personas (derivado principalmente de frutas y verduras procesadas).
- Lecitinas: 86.4%.
- Sulfitos totales: 83.5% (presentes sobre todo en bebidas alcohólicas).
- Ácido ascórbico: 83.0%.
- Nitrito de sodio: 73.3% (común en carnes procesadas y embutidos).
- Sorbato de potasio: 65.3%.
- Eritorbato de sodio: 52.5%.
- Ascorbato de sodio: 49.7%.
- Metabisulfito de potasio: 44.2%.
- Nitrato de potasio: 32.3%. [1]
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Los hallazgos: Conservantes asociados a la hipertensión
Para aislar el efecto de los aditivos, los científicos ajustaron estadísticamente múltiples variables como la edad, sexo, IMC, tabaquismo, antecedentes familiares, actividad física y el consumo total de sal, alcohol, carnes y lácteos. [1]
Incluso tras controlar estos factores, los resultados mostraron que una mayor ingesta de conservantes se traducía en un aumento directo de nuevos casos de hipertensión: [1]
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- Conservantes totales: 24% más de riesgo.
- Conservantes no antioxidantes (antimicrobianos): 29% más de riesgo.
- Conservantes antioxidantes (evitan oxidación química): 22% más de riesgo. [1]
Al desglosar los compuestos químicos individuales, los aditivos con mayor relación estadística con la hipertensión fueron los sorbatos totales y el sorbato de potasio (39% mayor riesgo), seguidos del ácido cítrico (25%), los nitritos totales y el nitrito de sodio (16%) y las formas industriales de ácido ascórbico y ascorbatos (entre el 12% y 14%). [1]
En cuanto al riesgo general de sufrir una enfermedad cardiovascular o coronaria directa, únicamente el ácido ascórbico añadido de forma industrial mantuvo un impacto estadístico independiente, elevando el riesgo en un 15%. [1]
El estudio destaca que este efecto dañino no se debió únicamente a que las personas comieran mal en general, ya que los resultados se mantuvieron estables sin importar la calidad de la dieta general de los individuos. [1]–
¿Cómo reducir el consumo de conservantes en el día a día?
La Dra. Federica Amati, nutricionista registrada e investigadora del Imperial College de Londres, conversó con MNT sobre cómo aplicar estos hallazgos en la vida cotidiana. [1]
- Reducir los ultraprocesados: Dado que gran parte de los alimentos procesados comerciales contienen estos compuestos, disminuir su compra es el paso más efectivo. [1]
- Priorizar comida real: Basar la alimentación en frutas, verduras, granos enteros, frutos secos y semillas. Esto aporta fibra, que protege la microbiota y la salud del corazón. [1]
- Sustituir las carnes procesadas: Los embutidos y carnes curadas contienen altos niveles de nitratos y nitritos. Se aconseja reemplazarlos por carnes frescas magras no procesadas. [1]
- Cambiar los refrescos: Las sodas e incluso algunos jugos industriales acumulan conservantes ácidos. Conviene sustituirlos por agua, infusiones o bebidas fermentadas naturales (como kéfir o kombucha), vigilando siempre que sus etiquetas tengan listas de ingredientes cortas.
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